Zapatero y Obama utilizan la misma técnica de sustituir la realidad de los hechos por otra simbólica y mediática
El principal componente del proyecto radical que lleva a cabo
Zapatero en
España es la codificación de su mensaje. “
La concesión del galardón a Barack Obama consolida la importancia de los mensajes más allá de los hechos”, destaca el diario
El País sobre el premio Nobel al presidente norteamericano (16-10-09).

Mediante los mensajes programados “
más allá de los hechos”, el socialismo trata de formatear la mente de la mayoría de la sociedad, incluida la de sus oponentes. Una vez que el valor de los hechos desaparece, cabe todo y vale todo. Se establece un
contexto propicio para toda
subversión de valores.
El hecho es que más de un millón de personas se manifestaron el sábado en Madrid en defensa de la vida y contra el
aborto, pero para
Zapatero y sus medios carece de valor ético y democrático. Utilizan el acontecimiento para simbolizar la
España ultra. Objetivamente no hay nada más ultra que un partido que se manifiesta en apoyo de los terroristas, como ocurría el mismo día en San Sebastián, pero era el mismo grupo político que el día antes le había dado su apoyo a
Zapatero para aprobar los presupuestos.
Así, en menos de 24 horas el portavoz socialista en el Congreso elogiaba su acuerdo con el PNV por su contribución “a la estabilidad”, y su compañero el ministro del Interior decía que el PNV defiende “
la estrategia de ETA”. Son hechos que demuestran que el Gobierno socialista beneficia con sus presupuestos al partido que defiende la estrategia de
ETA. Pero para que los hechos no sean percibidos como son, el PSOE programa sus mensajes “
más allá de los hechos”. Siempre habrá medios que en lugar de reparar en el hecho de que
Zapatero favorece al partido que defiende la estrategia de una banda terrorista, destaquen el argumentario anti-PP de los portavoces
socialistas.
El mensaje socialista está diseñado para simbolizar una realidad en la que los hechos pierdan todo su valor, y así poder manipularla desde el poder a su antojo. Es un hecho que el ministro de Justicia se ha manifestado en Galicia contra el español. Esto es grave en cualquier democracia, y el ministro sería destituido, pero en el debate político español estos hechos han perdido valor en la percepción de la opinión pública. No tienen para los
socialistas el coste que tendría en una democracia con resortes sociales e institucionales sólidos.
Más allá de los hechos que se juzgan en los
casos de corrupción, los
socialistas ya han situado en el imaginario colectivo la imagen del PP corrupto. Nada importan los hechos probados porque los hechos no importan, lo que importa en este proyecto totalitario es la realidad simbólica diseñada por el poder socialista. Para restar importancia al hecho de que gobiernan con los independentistas y la extrema izquierda, los
socialistas y sus terminales tienen que identificar toda critica y oposición con la “extrema derecha”. O crean sus propios debates sobre ricos y pobres para amortiguar el impacto de los hechos tan graves como los que constituyen sus políticas de empobrecimiento, que han situado a
España a la cabeza de todos los países desarrollados en la
destrucción de empleo.
El poder que proyecta su discurso más allá de los hechos, simboliza la realidad de un mensaje engañoso, porque trata de encubrir el hecho que le guía en todos los casos, y que es el del fin que justifica los medios.
Antxón Sarasqueta
Madrid, 19 de octubre de
2009
W3C