Por qué España no saldrá de la crisis mientras gobierne Zapatero, a pesar de la futurología de los expertos
El presidente español, José Luis Rodriguez
Zapatero, volvió a anunciar en Pamplona (14-11-09) una nueva
ley económica para cambiar el modelo productivo. Aunque son muchos los expertos económicos y políticos que le han dicho que un modelo productivo no se cambia a golpe de decreto, la persistente actitud del líder socialista resume en sí misma el modelo de
crisis que ha conseguido instalar en
España desde que ganó el poder en 2004.
En un sistema global el modelo productivo no se puede cambiar, ni con
ley ni sin
ley, porque el modelo lo da el propio sistema. El éxito de las
potencias emergentes como China o Brasil es precisamente su capacidad de adaptación a un modelo global. Las propias
empresas españolas con éxito a pesar de la
crisis del país, son las que desarrollan un modelo de competencia global desde sus respectivos campos financiero, energético, tecnológico, moda, o de las telecomunicaciones.
Un hecho que todavía no ha sido asimilado por muchos es la naturaleza del cambio que supone pasar de la era industrial a la
globalización, y que ha dado lugar a la
sociedad de la información. Lo llamamos
sociedad de la información porque su desarrollo electrónico ha fusionado el universo interior y exterior del hombre, cambiando el todo.
El todo ya no es la parte ideológica del manual socialista, ni un programa de gobierno. Por definición un sistema global no es de ninguna parte, funciona en conjunto y tiene vida propia. Y la parte que choca con ese sistema global o sufre de inadaptación al mismo, entra en
crisis. Ese es el caso español desde que gobierna el socialista
Zapatero, porque lo hacen con una ideología sectaria y el
sectarismo choca con la
globalización.
El caso español es de manual de escuela de negocios y de ciencia política
“
Otro sistema es posible” dice el eslogan de los grupos radicales y antisistema que los
socialistas y sus socios
comunistas e independentistas han utilizado en
España. Por eso todas las políticas de
Zapatero han conducido a un modelo de
crisis en el modelo de Estado, social y económico. “
La eurozona remonta la crisis mientras España se queda atrás. España se consolida en el grupo de cola de la crisis junto a Grecia y Chipre”, destacaba en sus titulares el diario
El País ante los últimos datos estadísticos.
El caso español es un
proceso lógico porque funciona en clave ideológica contraria a la
globalización. En eso consiste el éxito socialista en
España: ha conseguido su objetivo de implantar un modelo de
crisis donde hasta 2004 había un modelo
reformista de crecimiento, competitivo y de progreso. Es un modelo que destruye empleo y por eso destaca
España con el 20% de paro, el doble de la media de la UE. Eso hace a la sociedad más pobre, débil, y dependiente del poder, que es el objetivo del
socialismo radical y populista.

Sin ningún rigor científico es asumido y divulgado por los expertos que
España “
saldrá de la crisis” después que el resto de los países de la UE. Difieren en las fechas, pero la pregunta que tienen que contestar es ¿por qué va a salir de la
crisis con un sistema político orientado ideológicamente a la
crisis del sistema?
España no saldrá de la
crisis mientras gobierne
Zapatero, porque su poder depende de ese modelo de
crisis.
No es una paradoja que en pleno proceso de recuperación de la
crisis, el próximo semestre la UE esté presidida por el país cuyo gobierno desarrolla un modelo de
crisis. Es una circunstancia que responde a la naturaleza de los hechos.
La ideología anti
globalización ha desarrollado la teoría de que
más allá de los hechos está la realidad simbólica al margen de aquellos, pero es un mensaje que solo conduce a la frustración y la
crisis. Por mucho simbolismo que se venda al margen de los hechos, el Banco o el Gobierno no te dan créditos si no puedes responder a ellos, ni te perdonan los impuestos. Pero esta falsificación de la realidad si es una forma -eficiente en muchos casos- de doblegar la moral, las creencias y conciencias de las personas.

La
corrupción y el rechazo social a la clase política es parte de un modelo de
crisis, y en el caso de
España ambas cosas son admitidas hoy por la mayoría como una realidad confirmada por los hechos. La
corrupción política a todas las escalas ha pasado a formar parte del mensaje central de los medios de
comunicación diarios con mayor tirada nacional, y el rechazo social a la clase política ha crecido ocho puntos desde que gobierna
Zapatero (CIS). Este dato es clave, porque los
casos de corrupción no deslegitiman un sistema democrático si tiene
capacidad de regeneración, y si lo hace a medida que un sistema se hace entrópico y se reduce a mínimos la capacidad de regenerarse.
Esa es la naturaleza de un modelo de
crisis: en hacer involutivo un sistema de
libertades, democrático, y competitivo, y de orden global, que tiene su fuerza en la capacidad regenerativa.
Antxón Sarasqueta
Madrid, 15 de noviembre de
2009