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Autor:  Antxón Sarasqueta  (antxon@sarasqueta.com)
Fecha:  Lunes 15 de junio de 2009
Categorías:  
El éxito a destruir

Los socialistas han hecho de Madrid un caso de manual de la izquierda radical para destruir el modelo de éxito del centro-derecha.

Si no hubiera sido por lo ocurrido exclusivamente en la ciudad de Madrid, el PSOE hubiera obtenido 250.000 votos más que el PP”, dijo tal día como hoy hace dos años el portavoz socialista, José Blanco. Era la noche electoral de las municipales y autonómicas que ganó el PP, y el descalabro socialista no fue solo en la capital de España, sino en toda la comunidad en la que Esperanza Aguirre arrasó a la izquierda (socialistas y comunistas), consiguiendo el 53 por ciento de los votos de la Asamblea y la gran mayoría de ayuntamientos en la región. “El PP tumba a Zapatero en Madrid”, tituló el diario El País.

A partir de ahí toda la estrategia socialista está dirigida a destruir este modelo de éxito político, ideológico, y social, representativo del centro-derecha, y que además de Madrid se ve confirmado en otras comunidades como Valencia, Galicia, o Murcia. Donde el PP revalida su mayoría absoluta frente a la izquierda. Modelo de éxito del Gobierno Aznar durante ocho años.

El modelo de éxito socialista consiste en destruir el modelo de éxito de la democracia liberal. No en competir y compartir este sistema político, sino en destruirlo mediante su adulteración. Un sistema de perfil marxista que camuflan bajo la denominación de “democracia radical”, acuñado por los ideólogos marxistas en los años 80 para evitar el rechazo antimarxista.

De la Internacional Socialista (IS) emergen dos modelos opuestos y dirigidos a dos mercados políticos diferentes pero con la misma etiqueta. Uno fue ‘la tercera vía’ de Tony Blair y otro ‘la nueva vía’ de Zapatero. Uno un laborismo moderado, atlantista, y pro-Bush, y otro un socialismo radical y anti-Bush. Uno hace la guerra en Iraq junto a Bush, y el otro encabeza las manifestaciones contra la guerra de Iraq. Blair ha terminado convirtiéndose al catolicismo, y Zapatero encabeza la cruzada laicista contra el catolicismo.

Pero ambos venden la teoría del apaciguamiento con los terroristas, negociando concesiones políticas con el IRA y ETA. Cuando se reúnen, Zapatero se olvida de que Blair está en las Azores e Iraq, y agradece el apoyo de Blair a sus negociaciones con ETA, y Blair se olvida de todo para destacar su éxito en la cumbre de Bruselas (2005) a costa de España: “España está cediendo 40.000 millones de euros”, dice Blair en su parlamento. El resultado de estos dos modelos es ganador para la Internacional Socialista, y perdedor para España.

El caso de Madrid pone a prueba los cuatro vectores principales del modelo socialista radical. La ideología del odio, la ruptura del sistema, la división y confrontación social, y el de una sociedad sin valores que termina por aceptar el todo vale. En la práctica esto se realiza con una agenda diaria que la izquierda aplica con su manual radical: cuando los ciudadanos sintonizan Telemadrid la televisión aparece en negro porque hay una huelga sindical, cuando se demuestra progreso en la educación, la sanidad, o el transporte, la imagen que tiene que mandar es la del follón y la actitud agresiva de los sindicalistas. A lo que se suman los montajes mediáticos de espionaje, corrupción, y un suma y sigue que conduce invariablemente a la máxima de la estrategia radical conocida en su argot por la caza del hombre, que en este caso es una mujer, pero que les da igual porque su grito de guerra es ‘name the enemy’. Nombra al enemigo al que hay que destruir. Para que todos apunten en la misma dirección.

Artículo de Antxón Sarasqueta publicado en el diario La Gaceta de los Negocios el 26 de Mayo de 2009
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