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Autor:  Antxón Sarasqueta  (antxon@sarasqueta.com)
Fecha:  Lunes 09 de febrero de 2009
Categorías:  
La corrupción del sistema

El 23 de Diciembre de 2008, Antxón Sarasqueta publicó en la prensa este artículo advirtiendo del riesgo de caer en la estrategia socialista para corromper el sistema.

Una de las formas de hacer irreconocible la democracia liberal es corrompiendo el sistema. Esto es lo que ha hecho José Luis Rodriguez Zapatero con la democracia española. La corrupción política deslegitima la democracia.

La diferencia entre una democracia con casos de corrupción u otra con un sistema corrupto es que la primera tiene capacidad de regeneración, y la segunda no, solo conserva el nombre y en algunos casos la apariencia.

España ha experimentado los dos casos, y ambos con gobiernos socialistas. Durante los catorce años de Gobierno González se produjeron muchos casos de corrupción que alcanzaron a todos los niveles e instituciones, y que fueron sentenciados y condenados por los tribunales.

En 1996 la alternativa del PP ganó con un mensaje de regeneración, y durante sus ocho años de gobierno pudo regenerar el sistema.

Quitar el mensaje regeneracionista al PP

Los socialistas aprendieron la lección: los casos de corrupción se volvían en su contra, y podían volver a perder el poder, mientras que corrompiendo el sistema la democracia pierde capacidad de alternativa.

A comienzos de la pasada legislatura, cuando el Gobierno Zapatero apoyó la opa sobre Endesa, el PP denunció que el ministro de Industria, José Montilla, estaba favoreciendo a una entidad (La Caixa) que había perdonado mil millones de pesetas al PSC, siendo él mismo secretario del partido.

El caso Endesa terminó contaminando todo el sistema, y hasta el presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Manuel Conthe, dimitió denunciando la intervención del Gobierno y de Moncloa. Toda la prensa internacional se hizo eco de ello. “Conthe dimite acusando al Gobierno de erosionar la independencia de los organismos reguladores”, decía el Financial Times (24/4/07).

¿Cual fue el coste político para Zapatero y Montilla? Endesa terminó bajo control del gobierno italiano, la mayoría de los españoles premiaron a Zapatero con su voto, volviendo a ganar las elecciones, y Montilla es hoy presidente de la Generalidad de Cataluña.

Hoy la corrupción se ha convertido en ley. El Gobierno aprueba medidas que favorecen a empresas y grupos sociales, a su arbitrio y según sus intereses políticos; subvenciona con partidas presupuestarias de todos a los grupos afines ideológicamente; gestiona cientos de miles de millones de euros con total opacidad.

Prácticas que se han ido extendido por autonomías y ayuntamientos. Para visualizar el proceso no hay más que ver que hace dos años era disuelto el ayuntamiento de Marbella por corrupción, y hoy para ganar el poder en el ayuntamiento madrileño de Pinto la corrupción es un plus. Es la que ha llevado a los grupos de la izquierda y a uno local que se han venido acusando de corruptos estos años, a aliarse para echar del poder al PP.

Opacidad, desinformación, corrupción…forman parte de un mismo modelo político de orden populista, y de contravalores, que destruye la capacidad de regeneración del propio sistema para que no haya alternativa. Con el mismo fin se trata de estigmatizar a quienes defienden una visión ética, liberal y regeneracionista del sistema.

Un sistema corrupto lo destruye todo, y de sus fatales consecuencias para la convivencia, la libertad, y el bienestar no se libra nadie, aunque algunos crean que salen beneficiados.

Artículo de Antxón Sarasqueta publicado en el 23 de Diciembre de 2008
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