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Autor:  Antxón Sarasqueta  (antxon@sarasqueta.com)
Fecha:  Viernes 02 de noviembre de 2007
Categorías:  
La democracia radical en vivo

Los españoles afrontan las elecciones españolas de Marzo de 2008 teniendo que decidir a favor o en contra del cambio iniciado por Zapatero de poner fin a España como Estado-nación, y consumar la balcanización de lo que él mismo ha llamado una nación de naciones

La democracia radical es la que no es democracia pero aparenta serlo para que desaparezca sin resistencia, y este es el proceso que marca la legislatura del Gobierno Zapatero. La iniciativa secesionista y de ruptura constitucional -y de España- del presidente del gobierno autonómico vasco, Juan José Ibarretxe,no es más que parte de ese proceso.

El 25 de Octubre de 2005 publiqué en estas mismas páginas un artículo que trataba de dar respuesta a lo que se conoce como democracia radical (Ver artículo ¿Qué es la democracia radical?), y dos años después los hechos consumados ya dan visibilidad a ese escenario en la realidad cotidiana. Se puede decir que la España de nuestros días retransmite en vivo y en directo lo que es un proceso de radicalización de la democracia para que por la vía de hecho la democracia liberal de la Constitución de 1978 deje de serlo. Y con ello todo lo que la representa y sostiene: la Monarquía parlamentaria como régimen político, el modelo de Estado de las autonomías, y el sistema legal que garantiza todo ello. En suma, la democracia liberal.

Zapatero ha apostado por la ruptura de España como Estado-nación

Basta observar el listado de las informaciones políticas que da cualquier medio de comunicación todos los días, para comprobar que en realidad se trata del parte diario de una democracia radical. El presidente de un Gobierno autonómico que es representante del Estado proponiendo un referendum ilegal y de ruptura con el Estado; el presidente del Gobierno de España negociando políticamente con una banda terrorista, en secreto y al margen de las instituciones y de los españoles; actos radicales antimonárquicos con quema de imágines tipificados como delitos; iniciativas para implantar la tercera república promovidas por concejales socialistas que tienen la responsabilidad de gobernar y defender la Constitución; un Gobierno que admite que no puede imponer la ley ni que esta se cumpla como ha ordenado el Tribunal Supremo para que la bandera de España ondee en todos los edificios públicos.

El listado es largo e incluye todos esos aspectos que reducen diariamente la libertad de las personas por el uso del idioma, los derechos políticos, la falta de seguridad en sus libertades individuales, la imposición del adoctrinamiento ideológico en las escuelas, y la imposición del sectarismo del poder contrario a cualquier desarrollo democrático.

Hay otros aspectos profundos que no aparecen en los medios de comunicación, precisamente porque es una de las maneras para ‘apaciguar’ a la sociedad, adormeciéndola, debilitándola. Haciendo creer que lo que ven no es real. Dice el gobierno que los actos contra la Monarquía son “incidentes menores”, que calificar de chantaje y desafio al Estado la secesión planteada por el gobierno nacionalista vasco es una “exageración”, y que todo es dialogable, en versión made in ZP.

La balcanización del Estado y la radicalización política contra el sistema, son los dos ingredientes más explosivos y amenazantes contra un régimen democrático y de libertades. España vive ese fenómeno de involución democrática, que no sufre ninguna otra nación equiparable en su derrollo democrático, potencial económico, y nivel de compromisos en la UE y la OTAN.

Sin equivocos posibles porque lo ha reafirmado el propio presidente Zapatero con sus palabras y hechos, el único gobierno de los que están en la OTAN y en la UE que no creen en el Estado-nación es el actual gobierno de España. El Gobierno socialista ha promovido la ruptura del Estado-nación impulsando, pactando, y votando que Cataluña sea una nación en contra de España como única nación reconocida constitucionalmente. Zapatero es el único jefe de un gobierno entre las potencias democráticas europeas que promueve la nación de naciones, lo que representa el fin de Estado-nación, el único modelo legal y político que se reconoce en la Unión Europea.

Artículo de Antxón Sarasqueta publicado el diario Gaceta de los Negocios el 2-10-2004
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