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Autor:  Antxón Sarasqueta  (antxon@sarasqueta.com)
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A la caza del hombre

Realidad es todo lo que existe, y por tanto algo incontrolable por definición. Como la libertad, que tiene límites pero es imposible de controlar. Sin embargo, hay una realidad artificial que se utiliza como herramienta de pensamiento totalitario para ser implantada en la mente colectiva.


El domingo 19 los principales diarios nacionales y regionales españoles llenaban su portada con la imagen de la multitudinaria manifestación de la familia que el día anterior se había celebrado en Madrid. Siendo fotos distintas, la imagen en todos era la misma: una masiva riada de gente y la pancarta con la leyenda La familia sí importa. Es decir, exponían la realidad en su conjunto, no la ocultaban, ni la desfiguraban. Todos vieron la misma realidad porque es la que existió. Excepto dos diarios.

Esos diarios negaron la existencia de esa realidad. Fueron El País y El Periódico, los cuales en su primera página daban la misma imagen aún siendo fotos distintas. El acto quedaba reducido a un primer plano del cardenal de Madrid, Antonio María Rouco, rodeado de otros obispos y algunos manifestantes. Ambos diarios coincidían en el mensaje. Lo destacable -en titulares- era que los “obispos y líderes del PP” estaban juntos “contra las bodas gays” (El País), y que en realidad fue “una procesión civil de la España clerical” (El Periódico). En el primero se reducía la participación a 180.000 personas y en el segundo a “miles de personas”, aunque se pudo ver, bien por las imágenes o por estar en el evento, que participaron muchos cientos de miles y así lo reflejaron todos los demás medios de manera destacada.

Este caso de manipulación no es excepcional sino usual, e ilustra bien como se están extendiendo los modos y técnicas totalitarias, en la implantación de un modelo radical en España. Hay una auténtica hemeroteca de las prácticas totalitarias mediante la falsificación diaria de la realidad y la mediatización de la vida ciudadana.

Para que ese proceso tenga éxito es fundamental implantar una realidad artificial. Tanto para negar la que existe, como para imponer una propia que se pueda controlar y dominar. En la que poder relativizarlo todo, para que nada tenga la importancia que le corresponde por el hecho de ser.

Si para el jefe del gobierno de España la palabra “nación” es solo una cuestión nominal, podremos modificar a nuestro antojo el Estado. Si damos más valor a lo alternativo que al orden existente, se puede imponer una justicia alternativa, una educación alternativa, y un modelo familiar alternativo. Si la ética y los valores morales se sustituyen por la “ingeniería social”, podremos modificar el orden social de forma arbitraria. Consiguiendo así que deje de existir lo que hoy es realidad, e imponiendo un nuevo orden radical donde las minorías desplazan a las mayorías. Donde la realidad personal es destruida y sustituida por la realidad que impone el sistema para controlarlo y manipularlo todo.

Al asumir José Luís Rodriguez Zapatero y la actual dirección del PSOE ese proyecto radical, lo único que queda por doblegar es el Partido Popular como organización política. Pero tienen que doblegar también a esa sociedad que defiende mayoritariamente el actual modelo constitucional y de Estado, donde convergen sectores de distinto origen ideológico que comparten los valores de una democracia liberal. Por eso la ofensiva radical es tan importante, y la estrategia del todos contra el PP alcanza de manera sistemática todos los frentes. Desde los ataques terroristas a los políticos y mediáticos.

Dentro de esa estrategia contra el PP, Madrid es un objetivo clave porque es la comunidad más próspera y está gobernada por los populares, que volvieron a conseguir la mayoría absoluta. Los atentados terroristas se producen en Madrid, y los mayores ataques políticos y mediáticos de la izquierda radical son contra el gobierno de Madrid y contra su televisión pública. Forma parte del guión de campaña para tratar de tumbar a Esperanza Aguirre, la presidenta del gobierno regional. Lo hicieron los socialistas contra el director general de RTVE para cargarse la presidencia de Adolfo Suarez (al que ahora homenajean), y contra Alfredo Urdaci durante los gobiernos de Aznar, y ahora quieren hacer lo mismo -por otros medios- contra el director general de Telemadrid. Tratar de destruir a la persona es parte de la estrategia radical para mediatizar e intimidar no solo a los políticos y periodistas, sino por el efecto de onda expansiva a toda la sociedad.

Quienes quieren imponer su poder con fines totalitarios necesitan desordenar la realidad, desestabilizar, generar estados y procesos de crisis, a todos los niveles y escalas. Dividir y enfrentar a la sociedad, a las familias, a los grupos sociales y políticos. Buscando que “la especie humana no pueda soportar mucha realidad” (Elliot), y conseguir así debilitar las defensas de la persona, la sociedad, y del Estado.

Como la libertad, la fortaleza de las personas y las sociedades está asociada a la realidad de las cosas. Decimos de alguien que hace las cosas con sentido común, que es “una persona realista”, y de quien sigue un camino peligroso que “huye de la realidad”. Porque el referente es la realidad. No solemos otorgar nuestra confianza a las personas que se comportan de manera “irreal”, o cuando advertimos su engaño

Por eso, la mejor respuesta a quienes quieren imponer una realidad artificial para quitarnos la nuestra, es descubrirles. No resisten enfrentarse a la realidad auténtica.

Antxón Sarasqueta
Artículo publicado el 28/6/05 en La Gaceta de los Negocios


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